4 de diciembre de 2011

This is me.

No sé cocinar. Soy un completo desastre. Ni siquiera puedo freir un huevo sin que se me rompa, se queme o, por qué no, me queme yo.
No separo la ropa para lavar como se debería hacer: ropa delicada, ropa sintética, ropa interior...Para mí hay dos grupos: o ropa blanca o de color. Y para lavarla me da igual con qué. Uso lo mismo para todo.
Me gusta leer. Aunque me empeñe en decir que no soy romántica, voy a acabar llorando con una bonita historia de amor, aunque sea la mayor cursilada que te puedas echar a la cara.
Sigo llorando cuando veo Titanic y La Sirenita me emociona. Aunque finja que las cosas me dan igual, puedes hacerme mucho daño si quieres. Me como la cabeza por todo.
Soy insegura, una mimada, una insconsciente. Cometo errores ortográficos garrafales, pero cuando alguien los comete, me cebo con esa persona. Soy una mentirosa nata. Si yo quiero que no te des cuenta algo, no te darás cuenta aunque lo tengas ante tus ojos. Crees que me conoces, pero lo cierto es que solo sabes de mí lo que yo quiero que sepas. Mucha gente opinaría que soy así porque he sufrido mucho.
Tal vez sea cierto. O tal vez haya visto ese dolor en los ojos de otras personas y he decidido no cometer los mismos errores. Me gustaba pensar, y aún me gusta, que era una chica fuerte, independiente, con carácter. Que no necesito a nadie para ser feliz. Que me basto yo sola, perdida en mi sarcasrmo, mis gafas de pasta, mis libros y un horizonte interminable de feminismo extremo. Hasta que recientemente me di cuenta de algo. Perdón, he vuelto a mentir. Ya me sale sin querer.
Lo cierto es que no ha sido recientemente, simplemente no quería verlo.
Me di cuenta de que solo es un escudo. Una coraza de hielo para que las personas como tú, no penetren dentro.
Una persona cálida, inteligente, lo suficientemente capaz de dejarme muda cuando nadie más puede, hacerme rabiar y luego callarme con un beso. Alguien que no quiera entenderme y que simplemente...me ame.
Que me haga sentir que no soy yo sola contra el mundo. No alguien que resuelva mi vida. Realmente soy yo sola quien tiene que resolverla. Pero sí alguien que esté ahí cuando un dia me rinda y tenga ganas de renunciar. Que se ria de mis celos sin motivo, de mi cara por la mañana, de mis chistes sin gracia. Que le gusten los dias grises, como a mí. Así los pintaríamos del color de los sueños. Alguien que me llevara a bailar bajo la lluvia de Noviembre en nuestra primera cita.
¿Ves? Soy una romántica, una idealista que piensa que puede cambiar el mundo.

Pero soy así, y aunque lo intente no voy a poder remediarlo.

1 de diciembre de 2011

¿Sí pudieras elegir un super poder, cuál sería? El poder estar contigo.

- ¿Qué me dices si te digo que no creo en el amor?
- Te digo que eres tonta, porque el amor existe.- ¿Por qué estás tan seguro? ¿Lo has visto alguna vez?- Claro que sí. Lo leo en tus ojos cuando le miras a la cara, lo noto en tus brazos cuando estás cerca de él. Lo veo en tu sonrisa cuando te dice que se alegra de verte, lo siento en tu forma de andar cuando caminas para verle. Y cuando él te mira, veo como tratas de ocultarlo para que no se dé cuenta de que le quieres, noto como intentas no moverte para evitar abrazarle, leo en tu sonrisa la mentira y siento como aprietas los labios para que no se te escape un “te quiero”. Sin embargo, te ocultas detrás del “no creo” porque piensas que es valiente resistirse a la verdad. Pero ¿sabes? eso es cobarde, es cobarde esconderse detrás de dos palabras. Lo valiente es decir “te quiero” y tener valor para escuchar un “yo no”.


Pero no sirve de nada porque el miedo nos gana.

24 de octubre de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=FTAiVe2K_Nk&feature=channel_video_title

I'm out on the edge and I'm screaming my name like a fool.

Listen, listen.

You could come and save me.

18 de julio de 2011

Si esto se lo haces a tus amigas...

...no quiero saber qué le harás a la gente que odias.
Verdaderamente patético.

La venganza se sirve fria.

Ahí tienes la mía, B.I.T.C.H.

3 de julio de 2011

¿Qué buscamos nosotras? Buscamos al chico guapo, al chico de la moto, el de los ojos bonitos, el del cuerpazo que flipas, el que hace deporte, el que nos quiere, el que nos escribe cosas bonitas. Queremos al que nos hace sufrir, el que nos llama tontas, pero también el que nos llama guapas, al niño que todo lo tiene, el chico malo, al niño rico. Ni siquiera nosotras sabemos lo que queremos, pero siempre llega aquel que lo sabe, porque entra en nuestra cabecita antes siquiera de que nos de tiempo de organizar nuestras ideas. Cuando le encontramos dejamos atrás cualquier prototipo que nos hayan planteado, porque le queremos al él, únicamente a él.

Ríe hasta que te duela la barriga, salta más alto que nadie, baila bajo la lluvia, disfruta de cualquier tontería, rebózate en la arena, sal a la calle, come todo el chocolate del mundo, tírate a una piscina con ropa, cómprate esos zapatos que tanto te gustan, haz el pavo!! no mezcles, escucha esa canción todas las veces que haga falta, hazte pasar por guiri, olvídate de los problemas, se feliz, por cada lágrima pon una sonrisa, ponte guapa. Piensa que la vida esta para vivirla no la malgastes preocupándote de absurdos problemas que nada tienen que ver contigo, disfruta con cada persona que conozcas, con cada locura, con cada marrón, con cada estupidez...

1 de julio de 2011

¿Quién quiere al príncipe azul...

...cuando puede tener al lobo feroz?

Al fin y al cabo, este último lo hace todo mejor porque...lo tiene todo más grande.

No me caes mal.

Pero ojalá que te atropelle un camión.

Si yo fuera Albano...

Habría vaciado ya una escopeta en el plató de Telecinco.

23 de junio de 2011

7 de junio de 2011

¿Sabes por qué me doy cuenta de que las cosas han cambiado?

Antes, cuando no te hablaba o te evitaba, removías cielo y tierra para saber de mí.
Ahora no haces nada.
Te quedas ahí, quieto. Mirando.
Pero no haces nada. 
Yo solo busco que nadie lo entienda.

3 de junio de 2011

He de admitir.

Que no soy una chica fácil de llevar. Soy malcriada, egoista y manipuladora.
Soy mentirosa, orgullosa y muchas veces a mi lado, Blair Waldorf sería solo una aficionada.
Pero cuando amo, amo de verdad. Cuando te digo que te quiero, lo siento en mis huesos.
Y cuando te digo que estás hecho para mí, sé que no me equivoco.
¿Quién más iba a poder completar mi alma si no eres tú? Tú con tus sonrisas, tus preguntas, tus bromas, tus besos, tus caritas y tus ganas de amarme.
Nadie me ha querido como lo has hecho tú. Y sé que jamás nadie te amará como yo lo he hecho durante casi dos años. Perdona mi pretensión...pero es verdad. Te he amado tanto que a veces incluso me ha dolido.
La única persona que ha podido hacerme llorar de felicidad has sido tú. ¿Es que pides acaso otra prueba más para darte cuenta de que el resto de vida lo quiero pasar contigo? Porque yo no.

31 de mayo de 2011

Esto es como jugar una partida con las cartas marcadas.

Sabes quién va a ganar, pero tienes que jugar hasta el final.

Mejor una que escriba.

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.
Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.
Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.
Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.
¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.
Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

Sal con una chica que lee.

Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.
Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.
Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.
Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.
Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

26 de mayo de 2011

No aguanto.

No puedo estar sin ti.
Necesito besarte.

24 de mayo de 2011

Quiero un amor de película.

Que se desviva por mí.

Que me quiera más cuando yo le quiera menos.

Que nunca mienta. Y que si lo hace sea para decirme que siempre estoy preciosa.

Que yo sea el centro de su mundo.

Que me de la vida con una mirada y me quite el aliento con un beso.

Quiero que sus besos me lleguen hasta el alma, que cuando lo haga, me tiemblen las piernas.

Que suena una estúpida canción de los 80's momentos antes de que se junten nuestros labios.

Pero lo amores de películas no existen.

Tan solo en los cuentos de hadas.

Bienvenida a tu mundo real, princesa.

Tengo miedo.

Te lo he mostrado todo de mí.



Necesito algo más...

La triste realidad.

Los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir…
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña.
No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro.
Y ahí está ella, al final solo ocurre una cosa: llega el puto invierno, no hay vuelta atrás.
Lo sientes, y justo entonces intentas recordar en que momento comenzó todo y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas…
Mucho antes…y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y que por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo; ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.

21 de mayo de 2011

Cada vez que abres la boca, mientes.

Incluso sin decirme nada estás mintiendo.

O yo soy demasiado complicada, o tú eres imbécil.

No sé que hacer ya. Cada grito de atención que te lanzo lo interpretas como que quiero alejarme.

A lo mejor debería empezar a alejarme de verdad.

14 de mayo de 2011

Que dura es la vida de una rubia.

 Aguantando prejuicios y manteniendolos.
¿Es rubia?
Es tonta, dicen.
Y tu venga sonrisa, venga melena al viento, es tonta, si...pero, ¿quien consigue mesa en el restaurante?
¿Quien se queda con el mejor despacho? ¿¡Quien!?
Porque vosotros, tan morenos, tan castaños, tan pelirrojos, tan listos, no os dais cuenta que lleváis miles de años haciendo, ''lo que diga la rubia''.


10 de mayo de 2011

Don't wanna miss a thing.


I don't wanna close my eyes.
I don't wanna fall asleep.
'Cause I'd miss you, babe.
And I don't wanna miss a thing.



'Cause even when I dream of you.
The sweetest dream will never do.
I'd still miss you, babe.
And I don't wanna miss a thing.


~ Para mí, los dias 20 siempre serán especiales.

Otra promesa rota.

No me gusta.

9 de mayo de 2011

La gente pasa y pasa siempre tan igual.

Me haces falta tú.


Me haces falta tú.

¿Quieres ir a algún sitio conmigo?

Sé que nunca me querrás como te quiero yo a ti, pero ¿puedes cogerme de la mano y llevarme a las estrellas?

Aunque poco me importaría que me llevaras a un latón de basura. Lo único que quiero es que me lleves a algún sitio. Quiero estar contigo.

8 de mayo de 2011

Tienes toda la razón, no soy perfecta. No miro las etiquetas de la comida para saber cuánto voy a engordar. Soy incapaz de pasar una semana sin tomar nada que no lleve chocolate y no voy a la peluquería una vez al mes para tener esa maravillosa melena de barbie. Reconozco que me muerdo las uñas, sobre todo cuando te acercas, porque me pone nerviosa que prestes tu atención en mí.
Cuando camino por la playa, a mí también se me mete arena en los zapatos y mi cuarto esta hecho un asco.
Porque yo también soy persona, y si me pinchas; sangro.
Bienvenidos a la era de la pérdida de la inocencia.Ya no desayunamos con diamantes, ni buscamos nuestro principe azul. Ahora nos acostamos a las tantas de la mañana y tenemos romances que deseamos olvidar a la mañana siguiente.

Prométeme...

Prométeme que mañana me querrás más que hoy, que seré en quien pensarás día y noche, que todos tus te quieros serán solo para mí y que nunca me vas a dejar sola. Prométeme que no irás por delante o por detrás de mí, si no a mi lado; que solo me besarás a mí y que seré la dueña de tus labios. Prométeme que cada vez que caiga tú estarás ahí para sostenerme; prométeme que nunca olvidarás cada momento que vivamos... Pero sobre todo, prométeme que cumplirás una a una, todas tus promesas.

Tú me das la vida.

Pero no sirve de nada si luego me la quitas...

Se me olvidó otra vez...

Probablemente ya, de mí te has olvidado. Y sin embargo yo, te seguiré esperando. No me he querido ir para ver si algún día que tú quieras volver, me encuentres todavía. Para que tú al volver, no encuentres nada extraño, que sea como ayer, y nunca más dejarnos. Probablemente estoy pidiendo demasiado. Se me olvidaba que ya habíamos terminado. Que nunca volveras, que nunca me quisiste. Se me olvido otra vez que solo yo te quise.

Doble dosis de realidad.

Es tan fácil lastimarme... siempre fui tan frágil. Puedo romperme al lado de alguien y que ese alguien ni siquiera se de cuenta. Me miro y solo veo a una niña tonta, demasiado inocente, más de lo que debería estar permitido. La ingenuidad lastima. El creer que las personas no mienten, el creer que no solo buscan un provecho para ellos... lastima. Y ahora mis ojos lloran porque lo veo, en el fondo veo que solo me ultiliza. Y que realmente no significo nada para él, pero siempre hago lo mismo: dejar que caigan mis lágrimas. Y luego, olvidarlo y volver a confiar. ¿Por qué? ¿Por qué no aprendo a desconfiar? Por qué siempre le otorgo alas a mi corazón si después sé que va a terminar chocándose con el mismo muro una y otra vez... la realidad.

De las que pasan toda la vida comprando ropa sabiendo que los mejores momentos se viven sin ella.

Soy de esas que tienen tres vidas; la suya, la que se inventan los demás, y la que sus padres creen que tienen. De las que cuando tienen un día estresado lo pagan con la persona equivocada. De las que a veces se sienten mejor estando solas, aunque echen de menos los suyos. De las que lloran con las películas románticas. De las que van con el miedo a fallar pero aún y todo se entregaran al máximo. De las que escriben su nombre en los cristales empañados para luego borrarlos. De las que se quedan hasta las tantas para hablar con él. De las que tienen expectativas. De las que no se entienden ni ellas pero saben lo que quieren. De las que son capaces de sacarte una sonrisa en tus peores días. De las que echan el bolígrafo al suelo para coger la notita que les lanza el compañero. De las que les entra la risa tonta en momentos serios. De las que les encanta quedarse hablando con las amigas toda la tarde. De las que llegan tarde a casa porque en el camino se entretienen demasiado. De las que odian los pajaritos que les cuentan todo a las madres. De las que buscan magia en las palabras. De las que la música les transporta. De las que encuentran algo bueno en cualquier persona. De las que eso de disimular no se les da muy bien. De las que pasan toda la vida comprando ropa sabiendo que los mejores momentos se viven sin ella. De las que se quedan tumbadas en la cama pensando en el por qué de las cosas. De las que tropiezan mil veces con la misma piedra pero siempre se levantan. De las que dicen la verdad, de las que se mojan. De las soñadoras. De las realistas. De las pesimistas. Así soy yo.

Es mejor ser pesimista que llevarse una desilusión.

Porque la vida pasa frente a tus ojos lentamente, es mejor no esperar nada de nadie que estar esperando siempre. Es mejor ser pesimista que llevarse una desilusión, la falsa esperanza se encarga de que no entres en razón. Mira por ti, porque el mundo es egoísta y puede ser que buscas esa persona y que no exista.
Llora, hasta que alguien consiga hacerte sonreir, sonríe hasta que alguien te haga llorar, las cosas van así. Sueña para desperarte por fín de un sueño peor.
Por los que dijeron:
"Voy a dormir".
Y a oscuras se quedaron pensando en esa persona.

Por el miedo a equivocarnos.

Hoy, me he dado cuenta de que soy una cobarde, de que todos somos unos cobardes. Huimos de todo; huimos de la felicidad, por si fracasamos y acabamos con ella; huimos de lo difícil, nos lo imaginamos imposible y la mayoría no lo intentamos; huimos de quien nos quiere, y quien queremos huye de nosotros…; huimos de lo que no nos gusta, por tal de no aceptar la realidad; huimos de la verdad, inventándonos nuestra vida perfecta. Y, ¿Por qué nos pasa esto? Por miedo. Y quienes niegan esto, están huyendo de la verdad.

Lecciones.


He cometido muchos errores. He llorado por quien no debía y he reído con falsas amistades. He tropezado dos veces con la misma piedra y cuando pensaba que ya no lo haría más me empujaron y caí estampada con la tercera. He perdonado mucho, hasta que me tomaron por tonta. He callado te quieros que por miedo o por inseguridad se quedaron en el aire y he regalado te quieros simplemente por cumplir. Ha habido veces que me he despertado con ganas de comerme el mundo y otras que parece que el mundo me comía a mí. He gritado con fuerza pero mi voz nunca salía. He callado verdades por no hacer daño. He salido sin ganas de fiesta y he vuelto con los tacones rotos de tanto bailar. Hay días que dormía solo para poder verte en mis sueños y días en los que no podía dormir pensando que a la mañana siguiente te tendría a mi lado. He pasado por fases. He sido una niñata inmadura e insensible y he madurado a base de palos. He creído en lo imposible hasta que se destrozaron mis metas. He abrazado a la persona que pensé que nunca me haría daño y me dado cuenta de que esa persona no se merecía ni el roce de mi piel. He cantado en la ducha hasta que mi garganta no podía más. Ha habido días que me sentía preciosa y otros que no quería ni mirarme al espejo. He disfrutado de pequeños detalles…y he aprendido poco a poco en qué consiste la vida. El secreto de la vida está en no arrepentirse de nada y afrontar todo con una sonrisa. El secreto de la vida está en vivirla.

Llámame egoista.

No sé si es tarde o temprano para esto. No sé si lo merezco o eres tú quien merece todo lo que está pasando. Pero por alguna extraña razón: Me alegro.
Siempre he sido fiel al dicho de "El tiempo pone a cada uno en su lugar" y es que, tarde o temprano, el tiempo me ha dado la razón. Igual piensas que soy una egoísta, pero no sé... Yo simplemente me alegro de mi felicidad, porque creo que me la merezco después de tanto sufrimiento.
También dirías si leyeras esto que solo pienso en mí, que no te lo esperabas... y las mil y una barbaridades que se te pasen por tu cabeza llena de aire. Pero sí, lo cierto es que últimamente solo pienso en mí. O lo que es lo mismo: He dejado de pensar en ti. Ya no formas parte de ese círculo vicioso que comenzaba a las 8 de la mañana y terminaba a las tantas de la noche, cuando me acostaba. Ese círculo vicioso que empezaba y acababa en ti. Sí, llámame egoísta. Pero ahora soy yo
quién echa de más y tú quién echa de menos.
Cada vez que le veo acercarse, cuando distingo su sonrisa entre la multitud, cuando me mira y el resto del mundo desaparece, cuando oigo su voz y se me ilumina la mirada. Cuando estoy sola pero toda mi ropa huele a él, cuando me acaricia, me abraza, me guiña un ojo... Hasta cuando creo que está enfadado y tiemblo de miedo, en esos momentos, por una razón ilógica fuera de los límites de los razonamientos lógicos, la gravedad se disminuye poco a poco a mi alrededor y mi cuerpo se despega del suelo sin querer. Al principio me pasaba a veces, unas veces si y otras no, pero ahora... Nunca rozo el suelo, porque cada vez que pienso en él vuelo.

Nowhere to run

Hay que estar atento a lo que te rodea, porque a veces, de repente, algo puede alegrar tu día. Eso que estás por escuchar no es una canción, es la voz de la nieve derritiéndose en agua pura. Fuera de mi ventana, solo veo coches que van a toda hostia, motos alocadas que dejan el tráfico atrás... Y con todo esto he aprendido una pequeña verdad: el mundo te quiere rápida para que llegues a tiempo; te quiere veloz para recordar solo el sonido de tu paso, y es por esto que cuando te acuerdas que no vas a ningún lado, ahí es cuando aceleras.

Rie siempre que puedas.

"En la vida todos tenemos:
un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable."
Lo siento, si alguna vez no me he comportado de la manera más correcta posible; lo siento, si alguna vez mis palabras te han echo daño; lo siento, si quizá algún día te he ignorado a propósito.
Lo siento, por ser tan antipática contigo; lo siento, por no haber respondido nunca a tus palabras; lo siento, pero es que no puedo, no entiendo como he podido llegar a quererte tanto, a la persona que menos podría imaginar, aún no lo he asimilado; cuanto te veo y tienes presente esa sonrisa, no puedo creerme que me encante tanto.
Parece que en mí se ha construido una barrera que no me deja mostrar mis sentimientos; lo siento, por hacerte creer que no te quiero y lo siento, por quererte tanto.

Duele.

Duele; aunque no hagas nada, duele. A medida que pasa el tiempo, te quiero más, y es que duele mirarte y no tenerte. Imaginarte conmigo, sólo imaginarte. Y ya me voy acostumbrando a vivir así. He aprendido a conformarme con eso de “se mira pero no se toca”, y mi toalla ha rozado muchas veces la tierra. Pero con el paso del tiempo, aprendí cuál es el mayor de los errores que cometí: intentar sacarme de la cabeza lo que no sale del corazón. Porque dejé que la vida me adelantase, y no agarré su mano cuando intentaba levantarme y le dije que se marchase. ¿Sabéis quién era mi vida? Mi vida era él. Y todavía lo sigue siendo.

Elevo mi amor propio a su máximo exponente y te hago invisible.

Hoy no, tristeza… hoy no. Y me da igual que aporrees tan fuerte la puerta que termines por echarla abajo. Me da igual que apedrees las ventanas de mi casa, y me dan igual tus mil y un mensajes en el contestador. Hoy no es el día, hoy no es nuestro día. Hoy no podemos discutir, ni gritarnos hasta desgarrarnos las gargantas. No pienso sentirme culpable, ni insistirte, ni llenarme las tripas de odio. No quiero darte explicaciones y pelear para que las creas… Hoy elevo mi amor propio a su máximo exponente y te hago invisible. ¿No te das cuenta?.Sí, tristeza… puedes marcharte bien lejos por los aires si yo lo quiero así. Querida tristeza, que te den, pero bien dado.

Me he dado cuenta de que te quiero y no sé por qué.

¿Que por qué me gusta? No lo sé. Quizá por sus ojos. Esos ojos que me hipnotizan. Tal vez por su sonrisa. Esa sonrisa que me hace reír pase lo que pase. Por sus pequeñas manías. Esas que tanto me desquician y que a la vez me gustan tanto de él. Sus brazos. Esos brazos que desearía que me abrazasen a cada hora. A cada minuto. A cada segundo. Su pelo. Demasiado perfecto. Sus obsesiones. Aquellas por las que no vive y tanto coraje me dan, simplemente porque no puedo hacerlas realidad o porque yo no entro en ellas. Me gusta por su inseguridad. La que me asusta y me da escalofríos. Por cómo camina. Por ser distinto de los demás. Por no dejarse influenciar y ser siempre él mismo. Su sinceridad. Por su complicidad. Porque con un simple hola, hace que se me pongan los pelos de punta y los nervios me coman viva. Realmente no sé por qué lo quiero como lo quiero.

Cosas que diría con solo mirarla.

Y sí , llego el día en el que me di cuenta de que la vida está para reírte de ella , y no con ella; que si te caes , solo tienes que levantarte; que no te importe el pasado pero que siempre lo tengas en cuenta , que la vida es alegrarte los viernes y joderte los lunes , salir un sábado y estar con resaca un domingo, gritarle a las personas que quieres y saber pedir perdón , tener las cosas claras y decidirte en el último momento , jugar con fuego y quemarte; hacer estupideces sin parar pero que no te importe lo que piensen los demás , ponerte guapa para el amor de tu vida y después pasar de él , abrazarte a quien te abrace y a quien no quiera no te abrazas y punto porque sentir dolor es inevitable , pero sufrir es opcional.

No vengo aquí a decirte que no puedo vivir sin ti.





Sí que puedo. Te aseguro que sí.
Lo que pasa es que no quiero.

¿Quién dijo miedo?


Te quiero, rubia.

Y ahora me pregunto si alguna vez estuve en tu mente...

Porque a mí me pasa todo el tiempo...






Estoy sola y te necesito ahora.


No sé cómo hacerlo sin ti.

Ámame cuando me vaya.

So hold me when I'm here
Right me when I'm wrong
Hold me when I'm scared
And love me when I'm gone



Everything I am
And everything in me
Wants to be the one
You wanted me to be
I'll never let you down
Even if I could
I'd give up everything
If only for your good


So hold me when I'm here
Right me when I'm wrong
You can hold me when I'm scared
You won't always be there
So love me when I'm gone





















No te vayas.


Quiero decirte que este amor que siento no es una llama solo del momento. Que algo muy grande me está consumiendo. 
Quiero entregarte toda mi pasión. 

Llévame en un cortacesped.

Enterrar la cara en tu cuello y saber que todo va a ir bien.

Just give me something to believe.

So give me something to believe. Cause I'm living just to breath.

 

And tonight, it's only you and me.

A hundred days have made me older
Since the last time that I saw your pretty face
A thousand lies have made me colder
And I don't think I can look at this the same

 

 

7 de mayo de 2011

Así soy yo.

Sí, soy demasiado rara, más de lo que alguno puede imaginar. Puede que no controle muchas de mis palabras, y que sea borde muchas horas al día, pero siempre es por alguna razón, aunque nadie la entienda.
La música es importante, si no la tengo no duermo. Me encanta salir, pocos días me quedo en casa. Siempre tengo que planearlo todo, hago listas y listas de cosas que luego nunca miro. Me ilusiono por todo, y me enfado de más como no salga como debería. Se me da bien la pintura, pero nunca me ha gustado lo suficiente. Tengo problemas con ir de compras, me lo tengo que comprar todo. Mi humor cambia por minutos, y la mayoría del tiempo es malo. La gente que me cae bien, me cae demasiado bien, y los que me caen mal, mucho tienen que hacer para que cambie de opinión. 

Por cualquier error que cometa, hago todo un mundo de ello. Por más que intento comprender todo, es imposible. Que nadie me quite la razón cuando sé que la tengo. A veces siento tanta rabia, que me dan ganas de golpear cualquier cosa, me da igual si alguien no me entiende, no necesito ningún consejo despues de todo.. o puede que sí. La realidad es demasiado real y dura, como para que cuatro gilipollas se crean que la conocen. Creo absolutamente que es cierto eso que dicen que todos los tontos tienen suerte. Si sé que esperas algo de mí, haré siempre todo lo contrario, aunque en realidad no quiera. Cuando digo algo, nunca es un quizás, entiende siempre el sí y el no, porque no es una broma. Sé sacar sonrisas en momentos que parecen imposibles. Mis consejos siempre son realistas, y funcionan. Me puedo adaptar a cada ocasión. Haría de todo por mis amigos, aunque muchos de ellos no harían nada por mi. Soy excesivamente sensible. Sueño despierta demasiadas veces.

No te haces una idea de lo vacía que me siento ahora mismo.

Sentir dolor es inevitable, pero sufrir es opcional.

Nadie puede hacerte llorar sin tu consentimiento.

Y si lo permites, tú tienes la culpa.


Echar de menos significa que la distancia no puede con los sentimientos.
Se hace difícil muchas veces el saber que esa persona podría estar ahí para ayudarte, no está; que con una palabra suya volverías a sonreír, pero no puedes escucharla... 





Es duro estar rodeado de gente, y pensar en la que te falta, sentirte solo en medio de la multitud, buscarla y ver que por mucho que busques, no la vas a encontrar... 
Pero es cierto, que mientras eches de menos a alguien, ese alguien seguirá presente en ti, y eso es lo más importante, sentir que aunque no esté a tu lado físicamente, está contigo en la distancia. Recordar todos esos momentos juntos, y soñar con mas. Porque en verdad, el recuerdo es lo que nos une a esas personas que están lejos, a esas que vemos cada X tiempo al año. O a esas que no veremos nunca.

Mírame, qué fuerte soy.

Me resbala si follas o fallas. 
Si estudias o prefieres trabajártelas. 
Si odias los domingos o si vas hablando mal por ahí de mí. 
Si eres victoria o fracaso. 
Si te sigue faltando cerebro o si te sigue sobrando de ahí abajo. 
No me han quedado cicatrices de la hostia que nos pegamos, ni refugios, ni paisajes. 
Ni canciones que recordar. 
He vuelto a nacer y he vuelto atrás. 
Ahora soy invencible, imperfecta, sincera y rápida. 
Vuelvo a las andadas, que maravilla, hostias.
Quién me lo diría.

Mentira.

"Si no te llama, es porque no ha podido" Mentira. No llama porque no quiere. No llama porque no le da la gana. No llama porque, simplemente, no le apetece hablar contigo. Cualquiera puede sacar cinco minutos para dejar un mensaje en el contestador. Si no lo ha hecho es porque, sencillamente, no le interesas.
"Lucha por lo que quieres y lo conseguirás" Mentira. Lucha por lo que quieres, y así tendrás más posibilidades de conseguirlo que si te quedas tumbada en el sofá. Pero la lucha no asegura nada, ni siquiera la satisfacción personal de haberlo intentado.
"Ya lo superarás, ya aprenderás a vivir con ello" 

Mentira.

Ya basta.

Cuando una cosa va mal, otra aún peor espera a la vuelta de la esquina, lo se yo y lo sabe mucha gente...
Ojala se pudiera meter en un sobre todo el malestar y las cosas horribles que pienso, ojala ese sobre se esfumara y se perdiera para siempre.

 
Vale ya de que la gente falsa se queje de falsedad, vale ya de que los amigos de toda la vida parezcan otros,vale ya de no poder confiar en nadie,vale ya de sentir lagunas en tu vida,vale ya de no sentirte persona, vale ya de sufrimientos que obligan a ser pesimista, ya basta.

Los besos no se pactan

Nadie planea un beso, no te llaman y te dicen "quedamos dentro de dos horas donde siempre para darnos tres besos". NO. Los besos surgen, se pierden, se roban y, con suerte, se disfrutan. No deberían banalizarse. No puedes vender tus labios al mejor postor, ni puedes esconder tu lengua todos los días.

La gente no besa y no sabe besar. Dan besos sin saliva y ponen los dienten en medio. Besan a cualquiera y se abaratan a sí mismos. Prefieren perder la dignidad a perder el orgullo, y besan lo que sea para que no piensen nada malo de ellos. Es una derrota que no te besen.

Para mí, la victoria es que me quieran besar, aunque no lo hagan, aunque no deban hacerlo. No me jugaría tus labios a la carta más alta, lo siento mucho. Prefiero saber que cuando me beses lo harás con los ojos cerrados y la boca abierta.

Siempre odié que me besaran con los ojos abiertos y yo ahora me he convertido en algo así. Uso la lengua, sí, pero eso es algo fácil. Lo difícil es besar de verdad, lo difícil es besar y que se acabe el mundo. Ya nadie besa como antes y la verdad es que yo tampoco.
Nunca entenderé por qué nos enseñaban a colorear, y no nos dijeron que las brujas de los cuentos existen, que los principes destiñen, que los animales no hablan, que los buenos no siempre tienen finales felices, que al crecer no se jugaba con juguetes que se jugaba con personas.

Be human.




En el fondo, a todos nos gusta pensar que somos fuertes. Que vamos a poder con todo lo que nos venga encima, que pudimos con lo de ayer y que podremos también con lo de mañana. Pero más en el fondo, todos sabemos que eso no es verdad. Porque ser fuerte no consiste en ponerse una armadura antirrobo ni en esconderse detrás de un disfraz; ser fuerte consiste en asimilarlo. En asimilar el dolor y en digerirlo, y eso no se consigue de un día para otro, se consigue con el tiempo. Pero como por naturaleza solemos ser impacientes y no nos gusta esperar, escogemos el camino corto. Escogemos el camino de disfrazarnos de algo que no somos y disimular. Sobretodo disimular. Si, a todos nos gusta disimular los golpes, sonreír delante del espejo y salir a la calle pisando fuerte, para que nadie note que en realidad, lo que nos pasa de verdad, es que estamos rotos por dentro. Tan rotos que ocupamos nuestro tiempo con cualquier estupidez con tal de no pensar en ello, porque el simple hecho de pensarlo hace que duela. Pero a veces, bueno… a veces tienes que darte a ti mismo permiso para no ser fuerte, bajar la guardia y darte una tregua. Está bien bajar la guardia de vez en cuando. No queremos hacerlo porque eso supone tener un día triste, uno de esos viernes que saben a domingo, un día de esos que duelen, de recordar y echar de menos. A los que ya no están, y a los que están, pero lejos. Sin embargo, hay momentos que es lo mejor que puedes hacer: darte una tregua. Poner tu lista de reproducción favorita, tumbarte en la cama, y llorar. Llorar todo lo que haga falta. Eso no nos hace menos fuertes; eso es lo que nos hace humanos.

Primera entrada; siempre la más difícil.

Desde hace dias pensaba en crear un blog, algo bonito. Que inspirase a las personas. Algo que los demás leyesen y dijeran: ¡qué bien escribe ésta chica! Quería emocionar, hacer reir, hacer llorar...
Probablemente, la única que lea todo esto y llore, seré yo.

Tampoco sabía que nombre ponerle al blog. Así que, siendo una chica tan inteligente, puse el peor nombre que jamás se haya puesto: algo que me recuerda a ti. Sí, a ti.

El mal está hecho. Solo espero que os guste. Lo haré con toda la ilusión que mis temblorosas manos me permitan.